Construida por Constantino en 325. Reconstruida por Justiniano I. Convertida en mezquita por los turcos en 1453 D.C., y fueron agregadas a él cuatro torres llamadas de minaretes (torres altas y finas cerca de la iglesia). Pero la obra cumbre de la arquitectura bizantina es la Iglesia de Santa Sofía (iglesia de la divina sabiduría), dedicada a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, construida por los arquitectos Antemio de Tralles e Isidoro de Mileto (ambos procedentes del Asia Menor, donde predominaba la iglesia edificada en planta basilical con cúpula),5 entre los años 532 y 537, siguiendo las órdenes directas del emperador Justiniano I. Está considerada como una de las obras arquitectónicas más bellas y grandiosas del arte universal.



Para dotar de mayor amplitud a la cúpula, ésta se apoya en dos media cúpulas laterales, que duplican el espacio cubierto por la misma, medias cúpulas que a su vez se sustentan sobre nichos esféricos.8 En las alas norte y sur, existen dos arcos formeros que contrarrestan la fuerza de empuje de la cúpula, elevándose sobre las columnas de las tribunas y generando un gran tímpano dotado de ventanales.8 Además, se reforzó a los cuatro grandes pilares existentes en la base de la cúpula con otros pilares que quedan disimulados en las naves laterales, a la vez que un conjunto de bóvedas de distintas formas y tamaños contribuyen a disipar el empuje de la gran cúpula.8 Sin embargo, la sensación desde el interior del templo es de una única cúpula, grácil y majestuosa, ampliamente iluminada por la cuarentena de ventanas existentes en su arranque.
La cúpula de Santa Sofía es el elemento más llamativo del edificio, tiene la forma de una semiesfera rebajada y está compuesta por cuarenta nervios que se unen en el centro, su diámetro varía entre 30 y 31 m. y está situada a 54 m de altura. Las cuarenta ventanas forman un tambor cilíndrico que sirve para aligerar su peso y permitir la entrada de luz.
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